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Jaimito: ¿héroe o pelotudo?

Publicado por: Magenta Sport On 10:29 0 comentarios

Por más esfuerzos que hago, no veo qué interés podría tener el presidente Hugo Chávez en deshacerse de Jaimito. Con ese criterio podríamos afirmar que también querría deshacerse de los candidatos de derecha que eventualmente podrían malograr las excelentes relaciones que Venezuela tiene con Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia, Paraguay y Uruguay. En Perú, salvo alguna excepción, los que lideran las preferencias no parecen proclives a mejorar las relaciones con el comandante bolivariano. Creo que Jaimito, que tiene un magro 3% –igual que el señor PPK, de quien antes se burlaba– está fumando algo o, porqué no, quiere ser útil a los intereses de la derecha colombiana que, sin duda, sabrá compensarlo adecuadamente, con lo cual no tendrá que usar la supuesta herencia de su tío Bobby para la campaña. Que la versión del presunto atentado se cometerá en Lima, donde Jaimito carecería de la seguridad que sí tiene en Bogotá, es confusa. Y lo es porque el propio 'Francotirador’ escribió esto en un artículo de este diario: “Llevo conmigo una pistola israelí Jericó con silenciador y ocho proyectiles en la recámara, y además me acompañan dos escoltas armados. Nada me gustaría más que regalarle una lluvia de plomo a ese jabalí acojudado” –aquí se refería a su hermano Miguel–. Es decir que, entre esa versión de hace un mes y esta otra de que anda solo, sin armas y sin protección, aparece una de las tantas contradicciones del candidato Bayly quien, a mi entender, tiene el enorme talento de ganar dinero usando el encanto de un lenguaje anarquista, ligeramente perturbado y modificado, que gusta a los jóvenes y espanta a las momias de la política, pero que, en el fondo, apoya a los sectores más reaccionarios y siniestros de la sociedad latinoamericana.

Creo que cada uno, si fuera posible, debería tener derecho a elegir el modo de morir. Jaime habla de una muerte heroica –al mejor estilo del Aquiles de Homero– que lo salve de una “muerte mediocre, penosa, vulgar”. Hasta en esto el adolescente dueño de sus emociones le gana la partida y subraya su inmadurez. Quiero advertirle, por la simpatía que me despertó antes de que se convirtiera en una caricatura de sí mismo, que Chávez enfrenta problemas bastante más complejos y urgentes que su presencia en la televisión o, eventualmente, en Palacio de Gobierno. Si alguien lo manda a matar –ojalá no ocurra–, va a ser la derecha recalcitrante e inescrupulosa, para cargarle el precio de dicho asesinato al proyecto bolivariano que, a pesar de sus errores, apresuramientos y contradicciones, interfiere en sus intereses.

Jaimito, los “mequetrefes, bribonzuelos, cacasenos, hampones de pacotilla, sicarios baratos y flatulentos matones” –¡qué drama cuando faltan palabras para completar un artículo!–, que tú dejarás “tirados en la calle como 'cachapas’ derretidas”, seguramente serán los mercenarios de aquellos que hoy pagan tus servicios. Pregúntate quién se beneficiaría con tu muerte y actúa en consecuencia. En otras palabras, y ya que has vivido tanto en Argentina: no seas tan pelotudo.

Cuestiones indígenas y la madre tierra

Publicado por: Magenta Sport On 11:30 0 comentarios

La ONU desarrolló la sesión preparatoria del Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas en La Paz, Bolivia. “Durante 500 años intentaron desaparecernos. No solo físicamente, pues intentaron matar nuestra lengua, música, comida y cultura. Trabajamos en la clandestinidad preservando nuestros saberes, porque sabíamos que un día volveríamos al camino del equilibrio o Pachakuti (...) Nos dividieron con banderas e himnos. Pero nosotros sabemos que un día no existirán fronteras (...) Queremos volver a ser rebeldes otra vez, pero rebeldes con sabiduría. Estamos en ese camino, estamos en pleno proceso”. Así se expresó el canciller de Bolivia, David Choquehuanca, para abrir la reunión preparatoria de este Foro que hoy concluye.

Bolivia, gracias a Evo Morales –que está más a la altura de las responsabilidades morales con la supervivencia de la vida en el planeta que muchos intelectuales que lo critican–, se ha convertido en la principal referencia internacional de la lucha indígena en defensa del medio ambiente.

Durante la conferencia de la ONU sobre el calentamiento global, realizada en Copenhague (Dinamarca) en diciembre de 2009, Evo fue designado por las organizaciones indígenas para presentar 'los diez mandamientos para salvar a la Madre Tierra’, y allí convocó tanto a una Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático en Cochabamba –entre los días 20 y 22 de abril– como a la realización de un referéndum mundial para definir las políticas destinadas a enfrentar el calentamiento global. Invitó también a los países industrializados a pagar la deuda ecológica en vez de que cobren la deuda externa de los países en desarrollo.

El Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas de la ONU es un organismo asesor del Consejo Económico y Social de la ONU creado en el 2002 “para incidir y sensibilizar en la comprensión y cumplimiento de los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas del mundo”. Compuesto por ocho miembros de gobiernos y ocho miembros nombrados por organizaciones indígenas, el Foro se reúne una vez por año, pero realiza citas preparatorias en las cuales se recogen informaciones que servirán de material para el encuentro anual.

Las organizaciones indígenas de América Latina han propuesto la inclusión de sus conocimientos ancestrales en las estrategias para enfrentar la crisis económica. El desafío es “cómo vivir bien en territorios que son ricos –en recursos y cultura–, pero que están en la miseria”. La presidenta del encuentro preparatorio dijo: “Antes, nuestros gobiernos consideraban las costumbres indígenas como obstáculos para el desarrollo (...) La quinua, por ejemplo, era considerada comida de pobres; ahora, en cambio, quieren apropiarse de ella y enriquecerse porque descubrieron su valor nutricional (...) Es nuestro deber proteger nuestra sabiduría y no permitir que el mundo rico haga de eso una mercancía”. En su opinión, habría que aumentar la presión en los foros de la ONU y el reclamo a los gobiernos, además de influenciar, también, sobre las corporaciones.

Estamos todos locos

Publicado por: Magenta Sport On 14:49 0 comentarios

Cuando alguien me pide una opinión sobre lo que está ocurriendo en nuestro planeta, yo suelo repetir una definición que, no por simple, deja de reflejar lo que realmente pienso y siento: “Estamos todos locos”. Lo creo, lo creo firmemente, y lo confirmo cada vez que tengo la oportunidad de internarme en algún tema o en algún sitio que antes desconocía. Todo se parece, más de lo que debiera, a una enorme conspiración contra la vida. A una suerte de pacto tácito para confirmar que la especie humana ya ha excedido el tiempo que le fue otorgado para ufanarse de que gobernaba la Tierra. De nuestras potencialidades –que son muchas y variadas– hemos optado por las más destructivas. De nuestras emociones hemos dejado crecer desmesuradamente la codicia en detrimento de la compasión y la solidaridad. No es que la mayoría de los seres humanos se incline por la destrucción: simplemente hemos estructurado un sistema que nos ha superado y que nos lleva a ella, y del que nada indica que podamos librarnos. Somos prisioneros de nuestras propias creaciones y, salvo un siempre posible cambio inesperado, seremos las víctimas de nuestra irrefrenable imaginación. Los ejemplos llenarían una biblioteca.

No hay campo, incluido el de las investigaciones científicas, que no termine orientado hacia el polo negativo en la brújula de la supervivencia. Me hablarán de nuevas medicinas y lo celebraré, pero luego me dirán cuántos se beneficiarán con las mismas y terminaré avergonzado. Me hablarán de nuevas armas para mantener la paz y reiré hasta que las lágrimas se transformen en gemidos y logren ahogarme. Me hablarán de los fabulosos avances en los medios de comunicación, y la imagen de un hombre cada vez más aislado, neurótico y solo ensombrecerá el asombro. Me hablarán del ecumenismo religioso y callaré porque aún respeto a los que disfrutan haciendo humor y contando cuentos.

Me hablarán de democracia y libertad y no podré evitar que mi cerebro imagine los símbolos que la representan y, menos aún, podré evitar una enorme sensación de vergüenza y derrota al sentir que la institucionalización de la mentira ha penetrado y corrompido lo más profundo de nuestro propio imaginario. Me hablarán de justicia social y, entonces, invitaré a quien lo haya mencionado a salir a la calle para echar una mirada, con los ojos de esa justicia, al entorno que le rodea. Me hablarán de los esfuerzos por preservar el medio ambiente y allí, también, mi carcajada terminará en lágrimas que me harán arder los ojos. Me hablarán de libertad de prensa y solo podré mencionar las poquísimas excepciones que la confirman como un bien en vías de extinción o como un vil negocio en vías de expansión.

Repito: Estamos todos locos, incluido quien escribe pensando que diciendo y escribiendo aportará un gramo de cordura a una especie que parece haber decidido, en algún lugar impreciso de su asombroso cerebro, acabar con esta aventura de un pensamiento que se pregunta sobre el origen, el sentido y el destino de la vida.

Todo cambió y nada ha cambiado

Publicado por: Magenta Sport On 10:21 0 comentarios

Todo sigue siendo muy confuso. La crisis económica universal que padecemos tomó de sorpresa a muchos expertos y en la actualidad continúan circulando versiones contradictorias sobre el futuro. Creo que lo más sensato –como siempre que se quiere ser sensato– es decir la verdad y esta, por dolorosa que resulte, es que no se sabe qué va a ocurrir. Eso, por supuesto, lo podemos hacer quienes no tenemos compromisos con los grandes poderes económicos. Los que sí los tienen solo pueden seguir apostando a lucrar aún en medio de la crisis e, incluso, colaborando para agravarla, pues aquí prima el “sálvese quien pueda”. La crisis generada, entre otros factores, por el individualismo extremo, no ha modificado los comportamientos que la originaron a pesar de su gravedad y de lo evidente que son sus enseñanzas.

Uno escucha el mismo discurso monocorde de siempre como si nada hubiera ocurrido. La primitiva conducta de superar los obstáculos embistiéndolos y pidiendo más de lo mismo se parece al grito del masoquista rogando por un castigo. Ahora, dice el Wall Street Journal, los grandes bancos de Estados Unidos han bajado temporalmente sus niveles de deuda justo antes de los informes de los últimos cinco trimestres, con lo que hacen parecer que sus balances son menos riesgosos. Es decir que, al mejor estilo del quebrado banco Lehman Brothers, estos otros bancos maquillan las cifras que presentan públicamente para así defender sus negocios y sin tener en cuenta el riesgo de producir una nueva catástrofe. Según la Reserva Federal de Nueva York, 18 bancos llevan más de un año retocando sus cuentas y se pregunta si “¿acaso se está gestando un nuevo caso Lehman en el seno de Wall Street?”. No debemos olvidar que el endeudamiento excesivo de los bancos fue una de las causas que llevó a la crisis financiera global en 2008.

La triquiñuela de estos gigantes financieros consiste “en rebajar su endeudamiento justo antes de publicar sus cuentas. En concreto, las entidades citadas por la FED de Nueva York manipularon los niveles de deuda con los que financiaban la compra de valores, rebajándolos a una media del 42% al final de todos y cada uno de los últimos cinco trimestres, justo cuando tocaba el turno de presentar resultados. Luego, a medida que avanzaba el trimestre posterior, estos niveles de endeudamiento se iban incrementando. Esta práctica, aunque legal, puede ofrecer a los inversores una visión distorsionada del nivel de riesgo que las firmas financieras asumen la mayor parte del tiempo”.

Lo que uno no puede evitar preguntarse es cómo si antes los organismos supervisores no percibieron el tsunami que se estaba gestando, con qué elementos lo van a hacer ahora que los bancos ponen más cuidado en disimularlo. Además, después de lo vivido, ¿quién garantiza que quienes vigilan no tengan intereses particulares en los bancos que deben supervisar? En suma, estamos atrapados en un sistema que se defiende a sí mismo aunque para ello deba marchar hacia el abismo.

Recuerdos de una bomba

Publicado por: Magenta Sport On 10:43 0 comentarios

Murió, a los 87 años y en Las Vegas, el especialista en armamento Morris 'Dick’ Jeppson, uno de los encargados de lanzar la primera bomba atómica sobre población civil. Ello ocurrió el 6 de agosto de 1945, y Jeppson fue uno de los dos soldados a bordo del bombardero B-29 'Enola Gay’, responsable de armar la bomba para arrojarla sobre la tristemente histórica Hiroshima. Como todos sabemos, allí murieron más de 100,000 seres humanos. Jeppson tenía 23 años y era teniente en el Ejército de EE.UU. en el momento del bombardeo. Nunca quiso recordar públicamente ese hecho que, junto a Nagasaki, fue uno de los dos únicos núcleos urbanos del mundo bombardeados con armas nucleares. Años después se limitó a decir que “cuando tienes un trabajo qué hacer, simplemente lo haces”. De aquel grupo, solo queda vivo el oficial Theodore Van Kirk, de 89 años.

Noticias sin ninguna espectacularidad, como la muerte de Jeppson, pueden servir como un recordatorio de la historia de nuestro paso por el planeta y, también, para elevar la conciencia sobre algunas de las muchas 'hazañas’ que cumplimos mientras fuimos –y somos, por ahora, pero cada vez con menos control– los amos del mismo. Recuerdo que en 1973 publiqué en Rosario, Argentina, un artículo en el que narraba las discusiones anteriores al lanzamiento de la bomba, y en el que señalaba que había habido propuestas para que esa bomba nuclear fuese lanzada sobre un desierto. Aunque así se hubieran ahorrado muchas vidas, Truman, presidente de los Estados Unidos, autorizó que esa prueba de poder se realizara sobre una ciudad. La primera en ser elegida fue Hiroshima, y la segunda, Nagasaki.

Creo que, en general, los estadounidenses siempre optan por el castigo más violento cuando de imponerlos se trata. Es como si demostrar su poderío les reforzara la autoestima que ese mismo poderío parece darles. Hechos actuales como el asesinato de dos periodistas de la agencia Reuters y de varios civiles iraquíes muestran –a quienes han visto el video que ya dio la vuelta al mundo– que en esos soldados hay, como mínimo, una dosis de sadismo y deshumanización que, no dudo, los acerca a la locura. Además, alguien que ríe cuando un tanque pasa por encima de un cuerpo humano es un enfermo o un aprendiz de idiota. Ese video es una prueba más de la barbarie que preside las intervenciones militares de los EE.UU. Barbarie que, por otra parte, es común a la especie humana cuando esta se halla abocada a operaciones donde corre peligro la propia vida. No es privilegio exclusivo de los gringos: ocurre que ellos sí tienen el privilegio, casi exclusivo, de inventar guerras cuando no las hay y, por lo tanto, son la referencia obligada y los que brindan los mejores ejemplos de lo destructivos que podemos ser.

Por aquel viejo artículo fui acusado simultáneamente de “comunista pagado por Moscú” y “nazi h... de p…”. Hoy, esos epítetos han perdido vigencia, por lo que espero una mayor benevolencia para con mis modestas ideas.

Religión: los odios ocultos

Publicado por: Magenta Sport On 10:15 0 comentarios

Muchas veces he envidiado sanamente a aquellas personas que disfrutan –creo que es la palabra adecuada– de una fe religiosa sin fisuras. Debe ser encantador vivir en un mundo donde lo que no se comprende es un 'misterio divino’, y uno ya conoce lo que le espera. Si eres bueno, tienes premio. En caso contrario, eres castigado. Ser bueno, si uno ha tenido una buena vida, digo padres, comida, afecto, salud, escuela, etcétera, no es difícil: incluso los neurobiólogos afirman que el cerebro ha sido diseñado para entenderse con el prójimo y sentir compasión. Y si eres malo te vas al infierno o al purgatorio por un rato. Los no bautizados se quedan en el limbo. Es decir, no la pasan mal, pero tampoco disfrutan de la presencia de Dios. Allí van los que aún cargan con el pecado original. El lugar es más conocido como limbo de los niños. Eso es, al menos, lo que aprendí cuando tomé mi primera comunión. Es posible que algunos conceptos hayan cambiado, pero, en suma, se trata de un mundo de premios y castigos dolorosamente parecidos al mundo en el que vivimos. Incluso tan injusto –cuando no absurdo– desde una perspectiva humana como el nuestro. Quienes no participamos de estas creencias enfrentamos la soledad cósmica y la brevedad de la vida sin más armas que nuestra capacidad de reflexión. No es gran cosa pero, una vez introducidos al oficio de vivir sin ser consultados, no nos queda más remedio que encarar con la mayor honestidad las bellezas y las angustias de nuestra existencia. Nos libramos, eso sí, de la idea del pecado original y de que sean otros y no nuestra conciencia –que suele ser muy exigente– quien nos diga qué está bien o qué está mal.

También nos libramos de esos odios religiosos que, durante siglos, provocaron la muerte de millones de seres humanos y que, analizados con una cierta perspectiva histórica y un gramo –solo un gramo– de sentido común, carecen completamente de sentido. Diría que, más que diferencias en las creencias o los matices de esas creencias, los odios han hecho parte de la lucha por el poder material. En la actualidad se habla de ecumenismo y, no obstante, las viejas rivalidades asoman a la superficie de tiempo en tiempo.

El mundo judío, por ejemplo, está hoy indignado con la Iglesia Católica pues un prelado comparó los ataques al Papa por los casos de pederastia con el antisemitismo. A primera vista no parece tan grave, pero las reacciones han sido feroces: el rabino Marvin Hier, del centro Simon Wiesenthal, ha pedido que el Papa pida “perdón” por esa “analogía vergonzosa”, y la ha considerado “injuriosa”, mientras que el rabino jefe de Roma calificó la comparación como “repugnante, obscena y, sobre todo, ofensiva tanto para las víctimas de los abusos” como del Holocausto.

Sin entrar en el debate, siento que en este campo existe una extrema sensibilidad para lo propio y un descomedido desconocimiento del otro, básicamente entre cristianos, judíos y musulmanes. El sentimiento de poseer la verdad parece cegarlos a otras realidades y otras formas de percepción.

Cuando los Gurúes se equivocan en inglés

Publicado por: Magenta Sport On 10:14 0 comentarios

Creo que el futuro siempre ha sido impredecible, y ahora, dada la complejidad de las situaciones que afrontamos, lo es más que nunca. Esa naturaleza impredecible del futuro se agrava en muchos de nuestros países por la sujeción colonial en la que ha sido entrenada parte de nuestra clase política. Cualquier ganso que hable inglés y tenga dos o tres títulos vistosos o un puesto de jerarquía nos pone en estado de postración admirativa. ¿Cómo –solemos decirnos, con la sonrisa estúpida de quien en el fondo se cree incapaz de pensar por sí mismo– un hombre que viene del gran mundo y que está en contacto con el poder real puede equivocarse? Y, de ahí en más, ponemos nuestras opiniones en sus manos y asumimos el papel de títeres para el que nos han entrenado. Una nota del diario español El Mundo habla del 'genio’ Alan Greenspan, de quien dice: “Fue el Oráculo de Delfos de la economía en las últimas décadas. Sus palabras revolucionaban las bolsas de medio mundo y sus pronósticos eran clarividentes. Fue presidente de la Reserva Federal de EE.UU. (FED) entre 1987 y 2006, y era llamado 'El Maestro’ por sentar cátedra en la materia. Sin embargo, la crisis del 2007 lo halla como acusado de haber alimentado las 'burbujas’ inmobiliaria y financiera con la política monetaria expansiva de la FED. Esta semana fue al Congreso gringo y dijo: 'Aparentemente, está apareciendo mucha amnesia’, delegando así la culpa en Washington y Wall Street. Su palabra está devaluada: tres años de predicciones fallidas y la sensación de que pudo evitar la amplitud de esta crisis han desgastado su autoridad”.

¿Son idiotas o se hacen? Si tres años de predicciones fallidas no desgastan tu autoridad es porque vives rodeado de tarados o sirvientes. Greenspan creía que esta crisis sería como la del 'lunes negro’ de 1987. Pero se equivocó. Esta ha sido la peor crisis mundial desde 1929. Entre mediados de 2008 y 2009, el Gobierno registró el periodo de contracción del PIB más amplio desde la Segunda Guerra Mundial. “No se cae en una recesión de manera gradual; se salta”, dijo Greenspan en enero de 2008. Según él, no estaba tan claro que EE.UU. sufriera una recesión porque la crisis podía deberse solamente a la “extrema incertidumbre existente” en los mercados.

Este hombre, que en 2005 afirmó, con sus circunloquios habituales, que “la regulación privada ha demostrado que es mucho más adecuada que la regulación gubernamental para constreñir la excesiva toma de riesgos”, fue más claro al admitir que su política de desregularización fue excesiva: los mercados “deberían estar mucho más regulados para impedir el peor tsunami financiero del último siglo. Quienes confiamos en el interés de las instituciones prestamistas en proteger el patrimonio del accionista –incluido yo– estamos atónitos y no podemos creerlo”, añadió, tras describir la crisis como un 'tsunami financiero’.

Todos nos equivocamos, pero no todos arrastramos a media humanidad en nuestras equivocaciones. Deberíamos pensar dos veces antes de seguir a un profeta, aunque hable en inglés y sea gringo.

Nueva mancha sobre la guerra de Irak

Publicado por: Magenta Sport On 8:48 0 comentarios

Bush y los principales responsables de su administración sabían que en la cárcel de Guantánamo había prisioneros inocentes, revela el diario británico The Times. En realidad, se lo revela a los tontos y a los fans ciegos de la bandera de las barras y las estrellas. Los normalmente informados sabíamos que lo sabían. Ahora lo afirma el coronel Lawrence Wilkerson, asesor del ex secretario de Estado Colin Powell, para respaldar una demanda judicial presentada por uno de los detenidos en Guantánamo por su supuesta pertenencia a Al Qaeda. La importancia radica en que se trata del primer testimonio por escrito de un alto funcionario de la administración Bush, quien reconoce que Washington mantuvo a numerosos reclusos en la base naval de la isla de Cuba a sabiendas de que no pertenecían a grupos terroristas. Bush, Cheney y Rumsfeld rechazaban liberar a los prisioneros sobre los que había constancia de su inocencia porque resultaba “políticamente imposible”.

Más aún: Wilkerson, que sirvió durante 31 años en las Fuerzas Armadas de su país, afirma que la Casa Blanca tuvo la certeza de que la mayoría de los 742 prisioneros enviados inicialmente a Guantánamo en el 2002 eran completamente inocentes. No obstante, es bueno recordarlo, fueron salvajemente torturados.

Reitera Wilkerson lo que escribimos hace años en esta misma columna: los detenidos, en su mayoría, fueron 'vendidos’ por Afganistán y Pakistán a razón de 5,000 dólares por cabeza. Agregamos en esa ocasión que muchos de ellos eran campesinos analfabetos que ni siquiera sabían que la Tierra era redonda y que quizá nunca entendieron lo que estaba sucediendo.

Me pregunto qué siente el estadounidense promedio cuando lee informaciones de esta naturaleza. Informaciones totalmente objetivas que provienen de alguien que ha sido parte de la historia y que no quiere, de ningún modo, perjudicar a su país. ¿Qué sienten los periodistas y especialistas que justificaron la guerra contra Irak luego de las fotos de Abu Grahib, de la confirmación de que el ataque se había basado en razones falsas, del millón y pico de muertos, de los millones de desplazados y de las declaraciones del coronel Wilkerson? ¿Alguien les volverá a creer? Desgraciadamente sí, pues cuentan con la pereza intelectual de sus víctimas y tienen capacidad y espacio más que suficiente para manipular la información y crear realidades que convengan a sus intereses o a los de sus mandantes.

Quienes aceptaron mantener inocentes en prisión, entre los que se encontraba Bush en primera fila, lo hicieron para no dañar su prestigio político y en desmedro de la dignidad y la vida de otros seres humanos. Su ceguera no les permitía ni siquiera considerar que una liberación de sus víctimas hubiese contribuido a mejorar, en la opinión pública mundial, la triste imagen de la que gozaban y a apuntalar su eterno y desprestigiado verso sobre la justicia y otros valores que suelen utilizar como gimnasia dialéctica, pero que raramente ponen en práctica.

A propósito de las emociones

Publicado por: Magenta Sport On 9:57 0 comentarios

Cuando hablamos del valor de un ambiente sin tensiones y violencia como un sitio destinado a preservar nuestra salud estamos, naturalmente, evocando las emociones. Estas poseen una característica de la que sabemos empíricamente mucho, pero que no suele figurar entre nuestros conocimientos conscientes: las emociones son profundamente contagiosas, peligrosas o salvadoramente contagiosas –en algunos casos–. Daniel Goleman, en su libro La inteligencia emocional, relata un caso paradigmático al respecto: ocurrió en los inicios de la guerra en Vietnam. “Un pelotón de soldados estadounidenses estaba de rodillas en medio de un arrozal, en pleno tiroteo con el Vietcong. De repente, una fila de seis monjes comenzó a caminar a lo largo de las pequeñas elevaciones que separaban un arrozal de otro”. Con serenidad y porte perfecto, los monjes caminaban directamente hacia la línea de fuego. Un soldado de EE.UU. recuerda que caminaban en línea recta y fue realmente extraño que nadie les disparara. “Luego de que terminaron de caminar por los montículos –dice el soldado–, de pronto el deseo de lucha me abandonó. Yo no tenía ganas de seguir haciendo eso, al menos ese día. Debió de ser así para todos, porque todos abandonamos. Simplemente, dejamos de combatir”. Y agrega Goleman: “El poder del sereno coraje de los monjes para apaciguar a los soldados en el fragor de la batalla ilustra un principio básico de la vida social: que las emociones son contagiosas”.

Todo encuentro implica un intercambio de emociones que en algunos casos es neutro, en otros resulta tóxico y, en algunos, nutritivo. El intercambio emocional se produce en un nivel sutil, casi imperceptible. Se delata en la forma de saludar, de sonreír, de mirarse, de mostrar las manos, de tocarse o de evitarse, etc. El conjunto genera un ambiente que obra sobre nuestras emociones y que, a la larga, determinará nuestro estado de ánimo. Crear ambientes nutricios –donde cada uno se exprese con libertad y sin temores, sin necesidad de fingir satisfacciones no sentidas o realizar un gesto artificial para complacer a alguien– es el sitio adecuado para la expansión espiritual, para el relax, para la comunicación y, en suma, para honrar y desarrollar las mejores cualidades de nuestra humanidad.

Eso es lo que debemos considerar como un 'ambiente sano’: un ambiente libre de las toxinas que generan el odio, la envidia, la desconfianza, la frustración, el desencanto, el miedo, la impotencia, el autoritarismo y todo los 'ismos’ que nos separan injustificadamente de nuestros semejantes o que destacan supuestas y absurdas superioridades de unos sobre otros.

Goleman dice: “La gente que es capaz de ayudar a otros a calmar sus sentimientos posee un producto social especialmente valioso; son almas a las que los otros recurren cuando padecen una necesidad emocional”. Todos tenemos el poder de enriquecer o empobrecer nuestras relaciones. Tener conocimiento de ello nos puede llevar a actuar con una responsabilidad de la que no siempre somos conscientes.

Más sobre la salud en RPP

Publicado por: Magenta Sport On 12:02 0 comentarios

Claro que tiene razón quien me dice que “a veces la paz interior no depende de la voluntad de las personas”, y también quien plantea que no siempre es posible, por razones morales, “abandonar el buque que tambalea, pues están implicados los hijos”. Ellos y muchos más me hicieron llegar correos con comentarios sobre mi artículo de Los espacios médicos en RPP. Es verdad que, ante situaciones que no podemos controlar, una vida físicamente sana puede ayudar a mantener un equilibrio mínimo y contribuir a que las cosas no empeoren. Estoy tan de acuerdo con eso como con la idea de que una paz interior en medio de una violencia exterior –solapada pero real– es casi una utopía. No descarto las inteligentes y estimulantes respuestas recibidas, y me siento feliz por esta saludable reacción: sensata, sin enojos ni agresiones, pensando en voz alta, imaginando soluciones. Ese es ya un punto de partida de quienes comprenden la necesidad de vivir en un ambiente que no los intoxique emocionalmente. Ellos mantienen el suficiente equilibrio como para percibir críticamente su entorno, y esa postura equivale a lo que significaba una máscara antigás durante la Primera Guerra Mundial. Eso sí, vivir con una máscara antigás de manera permanente no es lo más aconsejable y uno puede, en un arranque impensado, arrojarla y exponerse a lo peor. ¿Cuántas noticias leemos en los diarios sobre agresiones descontroladas, suicidios, crímenes? Lo que nunca sabremos de esa información es cuánto tiempo llevaba incubándose para producir un desenlace en el que nadie gana nada. A menos que la venganza o la muerte sean un premio.

Hay situaciones y situaciones. Algunas, supongo, han llegado a un punto de no retorno. La mayoría, sin embargo, podría mejorar con un esfuerzo. ¿Están las partes listas para ese esfuerzo? ¿O la agresión y la violencia se han erigido como las únicas conductas posibles entre esas personas? Por ejemplo, preguntarse esto a sí mismo cuando uno siente que la ira comienza a crecer: '¿Qué me está pasando, por qué me estoy enojando?’. Y, si es posible, imaginar hacia dónde conducirá esa ira.

No es una mala idea: en varias escuelas experimentales de los EE.UU. ya se está aplicando en niños, con extraordinarios resultados. Esta práctica, aconsejada por neurobiólogos, está fundada en un milenario ejercicio de autocontrol que practican los monjes budistas. Su repetición lleva a crear nuevas formas de conducta, y estas, naturalmente, a mejorar las relaciones con el entorno. Aquello de contar hasta diez antes de reaccionar –que solían aconsejar nuestras abuelas– no estaba descaminado. Si en lugar de contar procuramos identificar el motivo de nuestra reacción, los resultados son aún más efectivos.

Cada uno de nosotros, en su familia, en su trabajo, entre sus amigos, puede ser un vehículo de comunicación y tolerancia o un generador de lo contrario. Usted elige. Sepa, sin embargo, que de su elección dependerá, también, cómo le vaya a su salud y a su vida en el futuro.

Entre la pedofília y las píldoras

Publicado por: Magenta Sport On 11:09 0 comentarios

El papa Benedicto está preocupado por el impacto que está teniendo sobre la Iglesia el tema de los curas pedófilos. Hay distintas versiones y cada cual adhiere a la que más conviene a sus convicciones. La objetividad navega solitaria sin que nadie le preste atención. Mi impresión –totalmente subjetiva– es que pareciera importar más el prestigio de la institución, con sede central en el Vaticano, que el daño padecido por las víctimas. No dudo de que la vergüenza es auténtica: lo que no queda claro es si en el momento de los hechos se procedió correctamente o si la necesidad de salvaguardar la imagen primó sobre los principios morales. En ese caso, y usando un lenguaje religioso al que no soy afecto, estarían cometiendo un grave pecado.

Desde la emisora RPP, el cardenal Cipriani criticó al New York Times y dijo algo así como que todos sabemos los intereses que están detrás de las denuncias del diario neoyorquino. Yo solo sé que detrás de todo gran diario hay una gran fortuna, y que esa fortuna, para seguir siendo tal, debe mantener lazos íntimos con quienes representa el gran capital. Es la misma política, si no me equivoco, que representa el cardenal del Opus Dei en el Perú y la Iglesia, en general, allí donde se lo permiten. Su sector progresista ha sido repetidas veces vilipendiado, tanto por Benedicto como por su antecesor, y cuesta, a los laicos, entender por qué son tan pocos los rebeldes que hacen oír su voz discordante en medio de las exuberantes contradicciones en las que incurre su institución.

Callar –en el lenguaje del ciudadano sin hábito, sin uniforme y con capacidad para pensar por sí mismo– es una forma inaceptable de complicidad. Perder esa autonomía hipoteca, de algún modo, la esencia de nuestra humanidad y desvaloriza nuestra opinión.

Que a Cipriani y a los suyos les preocupe más la píldora del día siguiente que el tema de los curas pedófilos dice mucho más de lo que uno pudiera escribir, y es un tema que cada católico practicante debiera plantearse con absoluta libertad de conciencia y sobre todo sin caer en la defensa ciega y acrítica de la institución que los engloba. Su fidelidad primera debe ser con los principios, y no con los hombres que eventualmente la dirigen.

Ocurre que la tradición autoritaria de la Iglesia Católica no contribuye a construir seres humanos autónomos, y por tanto la mayoría de sus fieles acepta sin peros de ninguna naturaleza su magisterio. Los rebeldes son callados o apartados. Y el hecho de que muchos de ellos acepten el silencio que se les impone o el ostracismo al que se les condena, indica hasta qué punto ha tenido éxito la Iglesia en doblegar la iniciativa y la reflexión individual, en beneficio de la unidad de cuerpo que ella considera esencial para seguir vigente.

Vivimos tiempos decisivos y estos requieren adaptarse a transformaciones que exceden nuestras conductas individuales. Existe una emergencia ecológica, demográfica y moral. La Iglesia debiera ser parte de la solución, y no del problema.

La familia frente al futuro

Publicado por: Magenta Sport On 10:20 0 comentarios

Año 1908. “Envío para el señor Lorenzo Giacosa”, anunciaron los portadores de la maravilla. Toda la familia salió a ver la enorme caja que bajaron de un carro tirado por un caballo. Mi abuelo, siempre despótico, abrió la caja con más cuidado que Napoleón en alguna de sus batallas. Finalmente apareció, reluciente, en madera de caoba y con un ojo en el lugar del ombligo, el inmenso aparato de radio que la familia, única en el barrio, tendría como emblema del progreso sin límites que anunciaba el inicio del siglo XX. Fue una noche inolvidable, contaba mi padre, porque enchufaron el aparato y mis abuelos y sus hijos escucharon durante dos horas, en estado de éxtasis, un acatarrado concierto desde el teatro Colón de Buenos Aires, a 300 kilómetros de esa casa que acababa de ser bendecida por la más avanzada tecnología, y que producía el milagro de convencer a sus miembros –como de hecho lo estuvieron toda su vida– de que avanzábamos hacia un mundo feliz.

Año 1956. Cuarenta y ocho años más tarde ocurrió casi lo mismo. Era otro señor Lorenzo Giacosa, hijo del primero, quien recibía el envío. La caja era igualmente inmensa y ya no había caballo en la puerta de la casa, sino un camión en la entrada del edificio de departamentos que decía 'Servicio de Entrega de Grandes Tiendas La Insignia de Oro’. La caja no traía un inmenso aparato de radio con un ojo en el ombligo, sino un inmenso aparato de televisión con una pantalla que prometía todas las maravillas imaginables.

La emoción era, supongo, la misma que la de principio de siglo, y esa noche también fue inolvidable. Todos permanecimos cautivados por imágenes que aparecían y desaparecían de la pantalla para ser sustituidas por puntitos y rayitas grises. Teníamos el ansiado televisor, pero la señal emitida en Buenos Aires solo llegaba a Rosario cuando el cielo estaba nublado. Fue una primera noche maravillosa viendo un teleteatro de Narciso Ibáñez Menta que nunca supimos cómo terminó pues la señal nos abandonó en el clímax de nuestro entusiasmo: la segunda y la tercera noche siguió convocando a toda la familia y, a la cuarta, los jóvenes, impelidos por otras urgencias, decidimos abandonar el teatro del asombro en el que se había convertido nuestro comedor y fuimos a visitar a la enamorada de turno quien, bajo estricto control paterno, nos obligó a contar cada detalle del inmenso aparato que acababa de cambiar nuestras vidas.

Mi padre, que no entendía nuestra deserción –y mucho menos lo que él consideraba nuestra indiferencia ante el portentoso fenómeno al que estábamos asistiendo–, respetó nuestras decisiones. Pasaron meses en los que, ya solitario frente al portento, permanecía fiel a las rayitas y puntitos grises. Bastaban unos minutos de imágenes nítidas para que se sintiera recompensado por tan larga espera. Cuando, finalmente, un cable nos conectó con Buenos Aires y tuvimos televisión en serio, mi padre consumó sus segundas nupcias con el televisor y solo pudimos desconectarlo la mañana de su muerte.

Los espacios médicos de RPP

Publicado por: Magenta Sport On 8:37 0 comentarios

Cuando en 1980 llegué al Perú, me escandalizó escuchar programas radiales en los que los médicos diagnosticaban y recetaban vía el éter. No veían al paciente, no le pedían muchos más datos que los que este buenamente quisiera proporcionar y, generalmente, recetaban alguna medicina que, sospecho, a la larga les reportaba una ganancia. Luego, las cosas cambiaron, en gran medida gracias al doctor Élmer Huerta y otros pioneros. Huerta, querido amigo con quien trabajé muchos años, me sorprendió desde su “Vamos, mamacita linda, ¿cómo quieres que sepa lo que tienes, a la distancia?”, e insistía, a quien le consultaba por teléfono, que visitara un médico y se hiciera sus análisis. Su constancia dio frutos y, hoy, quienes le consultan en RPP les leen sus análisis, les dicen lo que les dijo su médico y, a partir de ahí, Huerta les da consejos u orientaciones que, dada la fe que despierta en quienes se comunican con él, resultan tan curativos como las propias medicinas. Los doctores que ocupan la mañana de RPP son realmente excelentes comunicadores, y si a eso le sumamos la encantadora, sabia, sagaz y, sobre todo, tierna –virtud de incalculables consecuencias terapéuticas– Lupe Maestre, podemos concluir que las mañanas de esa radio se han transformado en un espacio socialmente necesario. Los oigo en el carro, con las intermitencias propias de esta forma de escucha, y como hombre de radio que soy, a veces intervengo imaginariamente en sus conversaciones.

Quería hacer este reconocimiento a un espacio sensato y útil de un medio de comunicación antes de insertar una sugerencia que va dirigida a todos y que todos, sin duda, lo saben mejor que yo, pero generalmente no lo dicen o, por lo menos, no lo dicen con la insistencia que hacen otras recomendaciones. Me refiero a un bien raro en esta sociedad de apuros y objetivos por cumplir: la paz interior.

Creo, queridos doctores, que uno puede hacer media hora de gimnasia cada día, comer menos carnes rojas y más verdura, todo en pequeñas porciones, por supuesto, y no fumar y no beber más de lo estrictamente necesario. Pero, si uno vive en un ambiente emocionalmente tóxico, lo más probable es que esas precauciones sean inútiles. ¿Qué es un ambiente emocionalmente tóxico? Pues, un ambiente en el cual priman las discordias, las agresiones, la competencia o bien una situación de vida en la que uno se ha planteado objetivos que terminan por esclavizarlo. Como profesor de algunas maestrías, he visto personas agotadas corriendo tras un nuevo diploma. He escuchado los lamentos por su situación familiar y he sabido de divorcios y peleas. Lo mismo he observado en empresas donde algún desequilibrado con el cargo de gerente hace la vida a cuadritos a sus subordinados, y estos multiplican sus males físicos sin explicarse el porqué.

Un ambiente sano no es solo un ambiente sin humo: un ambiente sano es aquel donde priman la empatía y el afecto. Y sobre ellos y los abrazos que nos debemos los seres humanos también es necesario insistir en resguardo de la salud pública.

La seguridad ciudadana no es una utopía

Publicado por: Magenta Sport On 14:05 0 comentarios

No sé si la pregunta adecuada es si puede ser viable una sociedad menos violenta o si es viable la sociedad con el actual grado de violencia. ¿Nuestra conducta corresponde, como opina Desmond Morris, a la de un animal encerrado en un zoológico? ¿O, indefectiblemente, más allá del tipo de sociedad que estructuremos y del tipo de valores que cultivemos, estamos condenados a ser el depredador potencial de nuestros semejantes? ¿Las grandes ciudades y el hacinamiento generan violencia, o la misma se origina en las expectativas frustradas, o bien estamos fatalmente determinados por nuestra herencia biológica? Creo que las respuestas son varias y, en ciertos casos, contradictorias.

Las neurociencias afirman que nuestro cerebro está diseñado para la empatía. Es decir, para ponerse en el lugar del prójimo, comprenderlo y hasta crear vínculos afectivos y de cooperación con él. De otro modo, indica la lógica, no hubiésemos sobrevivido como especie.

La filosofía budista coincide con este punto de vista y las religiones exaltan el amor al prójimo, pero no siempre universalizan a este prójimo y a veces hacen que diferencias por mitos insustanciales se conviertan en diferencias sustanciales.

En todo caso, la violencia que genera inseguridad es una constante de la sociedad moderna de la que el Perú no es una excepción. El gran reto es canalizar creativamente las energías potencialmente destructivas y difundir las experiencias exitosas en este campo.

Para ello quisiera recomendar el libro Quién la hace en seguridad ciudadana, publicado por Ciudad Nuestra. Allí se recogen más de veinte experiencias exitosas en este campo y valiosos y emotivos testimonios directos de ex pandilleros y de personas que han estado ligadas, desde una u otra vereda, a la realidad –que significa una sociedad sin horizontes y, por lo tanto, con poco espacio para la esperanza–.

Una de las tantas experiencias concretas es el Módulo Especializado de Atención de Adolescentes en la comisaría de El Agustino. Dicho módulo permite separar físicamente a los detenidos adolescentes de los adultos. Ello garantiza que los jóvenes infractores sean atendidos solo por policías que han recibido una formación especializada y que permite una reclusión temporal en condiciones dignas.

Además, la intervención policial se realiza respetando las normas nacionales e internacionales que protegen a los adolescentes. De este modo, la posible experiencia traumática de la detención se transforma en una oportunidad para que el infractor, la comunidad y la propia víctima cambien su concepto respecto a la Policía.

Esta experiencia es única en el Perú y en América Latina, y es una de las tantas que se mencionan en el libro que recomiendo.

Argentina: de 722 a 120

Publicado por: Magenta Sport On 11:28 0 comentarios

Luego de la oportuna visita de la presidenta argentina al Perú, he experimentado, en carne propia, la avalancha de prejuicios que origina la prensa cuando de defender el orden establecido se trata. No digo la democracia, sino el orden establecido, que es una forma 'sui géneris’ de democracia. Las acusaciones contra la actual administración argentina están fundadas en que este país se ha separado de los lineamientos del consenso de Washington. Ese consenso es un ensayo para mantenernos en la dependencia y el subdesarrollo. Sirve para crecer sin repartir, es decir, ahondando la injusticia social y privilegiando al gran capital. Sin entrar en polémicas, me limitaré a dar algunas cifras para que los lectores evalúen si esas políticas –que apuntan a la inclusión social en lo interno, y a la integración regional en lo externo– han sido o no acertadas. Antes de que asumiera Kirchner (2003), el total de la deuda bruta del sector público nacional representaba el 139% del PBI; a fines de 2009 cayó hasta el 49.1%. En el 2003, el 76% de la deuda estaba en moneda extranjera; en la actualidad, solo el 54%. En el 2003, la deuda tenía una vida promedio de 6.9 años; hoy es de 12.7 años. En el 2003, la deuda era de un 722% mayor a las reservas; en la actualidad es el 120%. Tanto es así que la deuda externa, que era un factor condicionante de enorme peso en la política y la economía argentina, ha pasado a ocupar un lugar secundario y es ya totalmente manejable.

El origen de las críticas se debe a que, sin haber hecho cambios revolucionarios, el Gobierno ha tocado intereses que, aparentemente, constituían territorio sagrado de las minorías que manejan el poder económico. La Ley de Medios, por ejemplo, que termina con los monopolios –y que fue calificada como un ejemplo para el mundo por el Relator Especial de la ONU para la Libertad de Prensa–, perjudicó al emporio que lidera el diario Clarín y, desde entonces, este periódico anuncia el apocalipsis y culpa de todo mal al actual gobierno. Nunca, en mi vida como periodista, había observado una descompostura ética de ese nivel.

Otro foco es querer avanzar en la eliminación de la deuda externa pagando con reservas, a fin de no contraer nuevos créditos. La derecha –porque es parte del negocio– y la izquierda –porque, como muchas otras veces, no ve más allá de su propia nariz– se oponen. Las explicaciones de ambas son vagas y contradictorias.

Otra causa es la Asignación Universal por Hijo (AUH). La medida, calificada de populista, ha producido ya los siguientes efectos: en el 2010 agregará 1.1 punto porcentual al PBI y 2.3 puntos al consumo. Prácticamente todos quienes reciben el subsidio quedan arriba de la línea de indigencia. La Federación Argentina de Supermercados, que agrupa a las pymes de ese sector comercial, anunció una elevación de sus ventas de un 8%, pues el 72% de las compras de los beneficiarios del plan se destina a alimentos. También creció la producción de calzado e indumentaria para niños y aumentó el número de alumnos matriculados en escuelas de primaria y secundaria.

El pulpo de la nicotina

Publicado por: Magenta Sport On 13:18 0 comentarios

¡Qué tiempos aquellos! Se podía fumar donde a uno le daba la gana y envenenar, sin culpas, a cuanto prójimo se pusiera al alcance de nuestro humo. Mi viejo, buen tipo, fumaba hasta la madrugada y el dormitorio, con mi mamá adentro, olía a fiesta del día anterior. Fumábamos y queríamos adquirir el prestigio que –a través de la publicidad– relacionaba el cigarrillo con el éxito amoroso, los automóviles caros y los veraneos suntuosos. Cine, diarios y televisión nos ilustraban sobre el beneficio de fumar. Y nosotros, que creíamos que los medios no podían equivocarse, le seguíamos la corriente hasta que… un preinfarto o alguna otra señal nos abrían los ojos. Algunos los abrimos, y los que no pudieron ya no están para leer esta nota.

Nosotros, por un instante de lucidez, nos convertimos en los sobrevivientes de la elogiada barbarie de la adicción a la nicotina. Estadísticamente, uno de cada dos fumadores morirá de alguna de las 60 enfermedades causadas por el tabaco. A muchos de mis amigos se los llevó el infarto de miocardio, el enfisema pulmonar o, como a mi padre, el cáncer.

Los comentarios de lectores en portales de noticias e intervenciones de oyentes en las radios prueban la pericia de las tabacaleras para confundir. Defienden su negocio. Reciben órdenes de su matriz extranjera y no pueden fallarle al pulpo que comprende: mayoristas que comercializan sus cigarrillos y fábricas de papel, cartón y filtros. Pero, tal como lo indica la Constitución, la actividad comercial no puede ser lesiva a la salud y corresponde al Estado velar por la integridad física, el bienestar y el derecho a la información sobre los bienes y servicios que se encuentran en el mercado.

Esta semana el Congreso discute una modificación legal para que los lugares públicos, incluidos bares, restaurantes y discotecas, sean espacios 100% libres de humo de tabaco. ¿Por qué? Porque el derecho a respirar aire limpio es superior al derecho a fumar. ¿Por qué no tener área para fumadores? Porque es imposible separar totalmente el humo en un espacio delimitado, y cualquier nivel de exposición a un humo con 5,000 sustancias tóxicas es dañino. ¿Por qué no tener espacios exclusivos para fumadores? Porque respirar humo de tabaco sin poder decidir sobre ello es discriminatorio, condiciona el empleo a costa de la salud, y va contra la misión preventiva de la Ley para la Prevención y Control de los Riesgos del Consumo de Tabaco.

Los congresistas que promueven lugares exclusivos para fumadores ignoran las evidencias científicas de que no se puede proteger a los no fumadores en dichos espacios, y que los trabajadores obligados a atender en estos lugares respiran el equivalente a 10 cigarrillos por día. Según la OIT, cada año mueren 200,000 empleados por exposición al humo de tabaco. Asimismo, está comprobado que los espacios libres de humo de tabaco no disminuyen en clientela y mejoran el desempeño de los trabajadores. La aprobación de las modificaciones favorece a todos. Solo esperamos que los legisladores sepan comprenderlo.

¿Un mate cocido, gorda?

Publicado por: Magenta Sport On 11:28 0 comentarios

No saben cuánto me alegré cuando descubrí, en las pobladas y coloridas estanterías de supermercados Wong, una prolija cajita verde conteniendo 'mate cocido’ en saquitos. Agradecí silenciosamente al dios de la globalización y guardé en mi carrito de compras cuatro de esas joyas propias de mi cultura gastronómica. El mate cocido, que es la misma yerba mate que tradicionalmente se usa para beber la infusión con porongo y bombilla, y que es tan cara a argentinos, brasileños, paraguayos y uruguayos, ha hecho, desde una simple taza, parte de mis desayunos de niño y adolescente y está curiosamente asociada a mis viajes anuales para visitar Argentina. Ocurrió, espontánea e inesperadamente, que tan pronto vi las cajitas de mate en saquitos –que antes no se vendían en Lima–, el viejo sabor de aquella infusión regresó a mi paladar junto a una absurda invitación a mi madre, fallecida años atrás, que no pude evitar formular con un murmullo ensimismado: “¿Un mate cocido, gorda?”. Eran esas las palabras con las que todas las mañanas y todas las tardes, después de la gloriosa siesta, despertaba a mi vieja. Sé que mi oferta no era original, pero el paso del tiempo ha transformado esas palabras sencillas, y en apariencia intrascendentes, en un descubrimiento del mágico mundo que suele esconderse detrás de las rutinas. Lo que ayer parecía una simple operación alimenticia se ha transformado, potenciada por la nostalgia, en una ceremonia que quisiera poder repetir aunque para ello tuviera que canjear algunos de los años de vida que me quedan.

Siempre supe que el presente es lo único que realmente tenemos y, aun así, creo que nunca percibí, sin la conciencia que aporta el tiempo, la hondura y la real valía de ese presente.

Disfrutaba, cómo no, de esos desayunos y de esos mates cocidos post siesta, y sabía, sin ninguna duda, que en el futuro añoraría esas conversaciones que, hechas de cosas simples, se me aparecen hoy, a quince años de distancia, como un esfuerzo inconsciente por desentrañar el entramado de la vida. Disfrutaba el encuentro y en simultáneo percibía, en algún rincón de mi cerebro, la desazón por la ausencia futura. Ello me obligaba a poner más intensidad en la relación hasta convertirla en fiesta, y no pocas veces el mate cocido recién terminaba oficialmente cuando nos disponíamos a preparar la mesa para la cena: otra ceremonia en la que el vino –del que ya me he ocupado– reemplazaba a la bebida verde. Se trataba, en realidad, de horas de conversación y silencios compartidos destinados a llenar los largos espacios de tiempo en los que vivíamos, físicamente distantes.

Ese placer de experimentar al otro plenamente no es frecuente. Las urgencias de la vida presente, bastante estúpidas muchas de ellas, nos sustraen de lo que, luego, el tiempo nos hace percibir como lo más importante. Disfrutar plenamente las presencias queridas es prepararse para poder vivir sin ellas y es, también, así lo siento yo, una manera de ir incorporando al ausente para que solo se vaya definitivamente cuando nos toque ausentarnos a nosotros.

Obama y un éxito que aún no es un éxito

Publicado por: Magenta Sport On 9:52 0 comentarios

Con el éxito logrado por Obama con la aprobación, en el Congreso, de la reforma sanitaria en Estados Unidos se inicia una nueva etapa que no está libre de controversias y que puede llevar a que se retroceda en este importante avance en materia de salud pública. Muchas de las reformas no entrarán en vigencia hasta el 2014, y la oposición republicana procurará, por todos los medios, un éxito en las próximas legislativas, que tendrán lugar en noviembre del 2010, para intentar, entre otras cosas, evitar que las cosas cambien. Ellos creen que esta medida es antiestadounidense y que su potencial impopularidad se transformará, a la larga, en votos republicanos en las próximas elecciones. Desde afuera es imposible comprender cómo una ley que beneficia a las mayorías puede ser tan impopular pero, suponemos, esta afirmación, aparentemente contradictoria, no debe de estar edificada sobre el vacío.

Es importante saber, además, que ningún republicano votó a favor de esta ley, mostrando así un sólido espíritu de cuerpo en torno al injusto estatus vigente que defiende el lobby del sistema de salud. El partido de Ronald Reagan, George W. Bush, McCain y Sarah Palin ya ha prometido redoblar sus esfuerzos para derogarla. Como se puede apreciar, los reflejos de los ricos de siempre están intactos y vigilantes: aún no han perdido un céntimo y ya están en carrera para evitar que ese céntimo se pierda. Ocurre que las enmiendas aprobadas por la Cámara de Representantes deben retornar al Senado y allí, con triquiñuelas en las que el Partido Republicano es muy ducho, se dará una nueva y peligrosa batalla. Cantar victoria, en un tema que toca poderosos intereses económicos –entre otros, los de los grandes laboratorios, las clínicas privadas y las compañías aseguradoras–, puede ser prematuro aunque las cartas sobre la mesa exhiban que se ha logrado el propósito deseado.

El punto más débil de esta imprescindible reforma lo constituyen los cientos de miles de millones de dólares en impuestos adicionales que se necesitarán para financiarla. No solo no está claro aún cómo se pagará, sino que la misma deberá implementarse en un contexto de crisis financiera con un nivel de desocupación que sobrepasa el ya inquietante 10 por ciento.

La BBC ha interrogado al ultraderechista Centro de Estudios sobre Política Sanitaria del Instituto Cato, en Washington, y este opina, con muchos ases bajo la manga, que “hay dudas sobre si la ley que promulgue Obama será la misma que entre en vigencia dentro de cuatro años, pues genera demasiadas situaciones inestables con las que tendrá que lidiar el Congreso”. De consolidarse la reforma propuesta, Obama habrá derrotado a un enemigo con el que sus antecesores no pudieron. Resta saber si la postura y las certezas republicanas obedecen a una percepción de la realidad distorsionada por tantos años en el poder o si, en la práctica, el 'poder real’ dentro de los EE.UU. ya se ha apoderado del imaginario de sus habitantes y estos actúan en consonancia con él.

Perú hoy como Argentina ayer

Publicado por: Magenta Sport On 8:53 0 comentarios

Me resulta difícil describir cuánto sufrí cuando el gobierno argentino que encabezaba Carlos Menem permitió la venta de armas a Ecuador durante la guerra de la Cordillera del Cóndor. Trabajaba en aquel tiempo en la radio e hice numerosas notas sobre el tema y sobre mi dolor –que no podía ni podré olvidar nunca– dada la solidaridad peruana durante el conflicto de las Islas Malvinas. La presencia en Perú de Cristina Fernández de Kirchner, la primera de un presidente argentino en 16 años, ha venido a llenar los vacíos dejados por quienes cometieron esa afrenta, y puede significar un relanzamiento de las relaciones entre ambos países. Lo festejan los peruanos que viven allá y lo festejamos los argentinos que vivimos aquí.

No puedo dejar de mencionar, sin embargo, algo que los buenos entendedores podrán calibrar en su justa medida. El gobierno argentino que cometió esa traición –al mejor estilo de su tradición histórica y pese a la amistad de dos pueblos hermanos– era un gobierno ultraneoliberal que, además de ese acto desvergonzado y bárbaro, malvendió las empresas de su país al mejor postor. Un gobierno que sembró los vientos que el futuro transformó en tempestades y que terminaron con la crisis más dramática de la historia argentina. La crisis construyó una frase que expresaba, como pocas veces, un sentimiento nacional: “Que se vayan todos”.

Luego fue superada durante el gobierno de Néstor Kirchner y de su sucesora, Cristina Fernández, quienes implementaron políticas que, sin ser revolucionarias, alteraban los lineamientos del llamado Consenso de Washington –una serie de recetas obligatorias para la dependencia– y liberaban a Argentina de la tutela perversa y asfixiante del FMI. Ni Menem ni el radical De la Rúa tuvieron jamás la hidalguía de excusarse ante el Perú por la afrenta cometida. Solo un gobierno de raigambre popular puede tener la sensibilidad necesaria para asumir esos retos. Y los tiene porque esa sensibilidad, además de privilegiar la justicia y la inclusión social, apunta a la integración de los países del área lejos de la tutela de los EE.UU. o de cualquier otro patrón que nos diga cómo debemos manejar nuestros asuntos.

Me parece oportuno decir ahora que el Perú vive una euforia parecida a la que Argentina vivía en la época de Menem. Todo, en apariencia, iba bien en aquellos eufóricos tiempos argentinos. La revista Time hablaba del “milagro argentino” y calificaba a Menem casi como un superhombre. Todos conocen el desenlace de esa historia. Todos, y especialmente los que tienen parientes radicados en Argentina, saben lo que significó, en materia de estabilidad y empleo, el fracaso monumental de las políticas ultraliberales. Todos –y salvo algunos pocos beneficiarios directos– aún recuerdan los horrores vividos. Los beneficiarios añoran el carnaval menemista, cuando no las atrocidades de la dictadura militar que creó las condiciones para que se rematara al país.

Hoy, el elogiado es Perú, y quienes lo elogian, puedo asegurarlo, no son sus amigos.

EE.UU. y los Derechos Humanos según China

Publicado por: Magenta Sport On 9:52 0 comentarios

La vocación mesiánica de los Estados Unidos los lleva a hacer un informe anual sobre los derechos humanos en todo el planeta menos en su propio país. Un cretinismo de semejantes dimensiones inspira piedad por quienes sobrevaloran no solo sus virtudes, sino también sus capacidades.

Estos superhombres de plástico que nos han regalado una crisis financiera monstruosa y que siguen jugando a la guerra en distintos puntos del planeta, vuelven a encontrar respuesta a su informe en una suerte de contrainforme en el que la China, cuyo comportamiento en la materia del mismo no es para entusiasmarse, señala puntillosamente la situación de los derechos humanos en EE.UU. El informe es extenso y sería redundante volver a mencionar los casos de Guantánamo, Abu Grahib, las cárceles clandestinas, el asesinato de población civil en Irak y Afganistán, etc. Se trata de hechos sabidos, documentados incluso con fotos que han dado la vuelta al mundo, y ya no son novedad. Lo que sí puede serlo son otros apuntes del informe chino que generalmente pasan desapercibidos.

Es bueno saber, por ejemplo, que el informe de los asiáticos fue elaborado considerando artículos de la prensa estadounidense e informes de organizaciones no gubernamentales. Y es bueno saberlo, pues corrobora la existencia de un sector de la sociedad de esa nación que es muy crítico en cuanto a las políticas de su país, tanto en el extranjero, como dentro de la propia nación.

Según los chinos, el informe de Estados Unidos “está lleno de acusaciones sobre la situación de los derechos humanos en más de 190 países y regiones, incluida China, pero no dice nada sobre los abusos contra garantías básicas en su propio territorio” ni sobre los excesos que comete con su poder militar. Y subraya –lo cual es cierto y resulta poco menos que infame ignorarlo– que la crisis financiera “inducida por los EE.UU.” ha significado un duro golpe a los derechos humanos en todo el orbe, incluida la propia superpotencia. La agudización de la pobreza y el desempleo son muestras dolorosas e incontestables de ello.

Esta evidencia, más las guerras que ha iniciado, nos lleva a preguntarnos cómo, en esas condiciones, se atreven a fiscalizar y juzgar al resto del planeta. O se trata de un narcisismo incurable o de una miopía política. Quizá una combinación de ambas taras no solo les distorsiona, más allá de lo aceptable, su percepción de la realidad, sino que a la larga los convierte en los peores enemigos de sí mismos.

Recuerdo las palabras de Collin Powell antes de la guerra contra Irak: “Estados Unidos no tiene nada de qué reprocharse”. Lo grave es que no se refería a una situación en concreto, sino a la historia toda de ese país. ¿Orgullo? ¿Estupidez? ¿Ceguera? ¿Vacío mental? Lo ignoro. Pero me confirma en mi convicción de que el poder no solo no lubrica la inteligencia, sino que la regresa a la inmadurez de la primera adolescencia.