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A dormir tranquilos

Publicado por: Magenta Sport On 10:00 0 comentarios
Por Roberto Castro

La frecuencia: Fox Sports
Mariano Closs, Fernando Niembro, Matías García y Marcelo Bendetto estuvieron en cancha de Lanús como es costumbre cada vez que un equipo argentino juega por algo en esta Copa. Llevaron bien la transmisión, sin parcializaciones visibles y sin retaceo alguno de elogios -especialmente de parte de Niembro- hacia Rainer Torres y Antonio Gonzales como soportes principales de la propuesta táctica de Reynoso. Además, estuvieron atentos a la simulación hecha por Raúl Fernández para ganar tiempo luego de un centro de Carrasco a poco del final, en la que el golero debió pararse a defender su arco cuando vio que Lanús no respetaría el fair play.

La pizarra: Maraña y sedante
Si existiera un libro "Cómo procurar un 0-0 para dummies", el autor sería Juan Reynoso, el prólogo sería de Carlos Galván y el trabajo de imprenta lo haría Rainer Torres -si quiere terminar de pintar el cuadro, imagine que la dedicatoria la escribiría John Galliquio y el pregonero sería el 'Carón' Miranda-. Ojo, esto no es un cuestionamiento: el DT crema ha conseguido que su equipo logre lo que se propone, y eso es significativo y harto meritorio. Que a nosotros esa maraña donde los carrileros no salen y son volantes como Carmona y Espinoza los que se comen todo el trajín del juego por los lados, más a lo obrero que a lo gambetero, nos resulte un Valium, no tiene por qué ser su problema. Hoy, Zubeldía jamás encontró una respuesta más que dos centros pasados del ingresante Carrasco, a 10' del final, para causar sorpresa en ese cerco. Lanús propuso un rombo inocuo, con un sacrificadísimo Aguirre para multiplicarse como recuperador, encargado de desborde y también pasador. Arriba, en ambos equipos, Díaz trabajó como Alva pero fue menos eficiente, y si lo de Labarthe no se vio más débil fue porque lo de Castillejos acabó lindando con lo patético. El cero, al menos por teoría, estaba cantado.

Los cambiazos: Pulgas en la casa
Por todo eso, el distintivo de tener a alguien como Ruidíaz, hace que sin que este sea el último merenguito de la despensa, acabe siendo el diferente, el desequilibrante. Tanto que puede romperle la cintura a una zaga completa para casi -casi- marcar un gol que habría levantado por otro lado todas estas crónicas y habría disparado las ventas de los diarios de mañana. De Píriz ya se sabe que por ahora su principal aporte es chocar con los defensas -y obstaculizarlos así- y Vásquez entró para hacer tiempo. En el 'Grana', justamente Hernán Grana mejoró lo hecho por Erramuspe en el carril derecho, mientras que Menéndez casi no la tocó. Apenas el entusiasmo de Carrasco sugirió que las cosas en 'La Fortaleza' podrían haber sido distintas para el local.

El capo: Rainer Torres
Se roba los elogios y no es por gusto. En este tipo de ceros a cero que procura la 'U', lo suyo reluce, destaca, brilla especialmente: es un obrero que construye el esquema y mide los tiempos de esa línea cuya labor principal es adormilar al rival con el retroceso de balón oportuno, la pausa indicada para ganar oxígeno, el pase largo al lado para que el volante lateral corra y trajine. Es el hombre orquesta que echa a andar la canción de cuna, de arrullo que propone el cuadro merengue.

El extraviado: Jadson Viera
Compitió en desaciertos con un opaquísimo Blanco para ganarse el rótulo, en su caso dejándose pesadamente ganar la mayoría de unos a uno que tuvo la delantera de la 'U' en contraataque. Pero su horror del final lo "premió": tras un mal rechazo de 'Maxi' Velázquez, terminó de embarrarla con un pechazo-rechazo corto hacia Revoredo, quien quedó solito, libre, dueño del área chica con Marchesín al frente. Pero Renzo ni siquiera pateó, sino que dejó que el balón le cayera y se le fuera al saque de meta, y así disimuló lo que habría sido una carta de defunción para Viera en Lanús Este.

Jailaits
La más clara: Castillejos, casi inexistente en el ataque de Lanús, quedó solo a los 55' para definir ante Fernández. 'Supermán' se acordó de su apodo y, enorme, puso todo el largo del cuerpo para un atajadón que impidió la apertura del marcador.
Lo que ibas a hacer: Maradoniano dirían en Argentina que fue lo de Ruidíaz a los 75'. Apiló rivales, dejó en ridículo a Viera -cual inglés Butcher del Diego- y encima, se sacó a Marchesín. Pero definió con el empeine demasiado recto y la pelota, mordida, se perdió pegadita junto a la base del poste izquierdo de Lanús. No se sabe si habría sido el gol de la Copa, pero sí el de la vida de la 'Pulga' peruana.
El simulador: A los 80', Nelson Carrasco echó un centro y Fernández, en su vuelo, quedó aparentemente sentido en el suelo. Lanús, a la mejor escuela bilardiana, no respetó el fair play y siguió con la acción estando el golero merengue en el suelo; pero, oh sorpresa, este se repuso y reaccionó cuando un grito le advirtió que el peligro acecharía su arco. ¿Y si se la hubieran hecho a la 'U' qué diríamos?
Fútbol del recuerdo: Con el silbatazo final, la hecatombe, la debacle total, una sucesión de hechos bochornosos que incluyeron patadas, puñetes, piñas, mordiscos y hasta un besito disimulado de Rabanal a Leandro Díaz cuando este se le acercaba lleno de ira. El ariete de Lanús reaccionó mal, con visible piconería, ante Raúl Fernández cuando este le cayó encima en la última acción. Los granates provocaron la bronca, pero los que tenían que perder más de cara a octavos eran los merengues, entre los cuales, al menos, se notó en las rápidas escenas una innecesaria patada de 'Cachito' Ramírez. Quiérase que el informe no sea drástico para la 'U', que por otra parte, aseguró esta vez con un cero valioso una inminente opción de clasificación que deben confirmar los resultados de otros grupos la próxima semana.

El legado de moda

Publicado por: Magenta Sport On 8:25 0 comentarios
Por Roberto Castro

Hace nueve años, Paulo Autuori llegó al Perú para dirigir al Alianza del centenario e impuso un novedoso sistema de juego que luego, casi en solitario, replicó en Cristal y la selección: el 4-2-3-1. Hoy, la mitad de los equipos del Descentralizado emplea ese esquema.

Del Alianza del Centenario, aquel que hizo un gran primer semestre -el segundo fue para el olvido y solo se salvó con aquel penal de Waldir Sáenz en el Cusco, que dio a los íntimos el título nacional- de 2001, hay múltiples recuerdos. El "soplo" de Marko Ciurlizza y Eduardo Esidio al rival de siempre; la figura de Palhinha, controversial por su intempestivo abandono del equipo a la postre; la canción cuyo pegajoso "olé olé, olé olá" quedó en el tiempo, y hasta la resurrección del popular Quintín como mascota. Todos, para hinchas aliancistas o no, signos distintivos de una campaña recordada por la efeméride especial que cumplían los íntimos.

Sin embargo, pocos quizá recuerden que en ese Apertura 2001, Paulo Autuori, el técnico aliancista, apostó como propuesta táctica por un esquema inédito en el fútbol peruano durante los noventa: el 4-2-3-1, consistente en tener un único hombre en punta alimentado por tres volantes lanzadores, todos con funciones parecidas. Así, Esidio, el goleador de moda, iba como '9' neto, y era alimentado por Henry Quinteros, por derecha; Palhinha, por el medio, y Waldir Sáenz, por izquierda. El resultado: 44 goles a favor, dos por partido, y un recordado título.

Siempre hay un por qué
En la época, se decía que Autuori había sido inteligente al decidirse por ese esquema pues, supuestamente, habría sido la vida de escape para poder hacer jugar juntos a Esidio (el goleador que llegaba del rival) y a Sáenz (el goleador del club que volvía a casa), que por ser ambos zurdos, teóricamente, habrían tenido problemas para jugar como dupla de área. Lo cierto es que el sistema fue su sello en el medio: lo aplicó también en Cristal, donde llegó a jugársela por emplear de lanzadores por los lados a dos jugadores de baja estatura como Óscar del Portal y Guillermo Saco Vértiz, y luego en la misma selección.

Así, un primer factor con el que se vincula la esencia del 4-2-3-1 es la solución para hacer jugar juntos a hombres de características parecidas. En la blanquirroja, por ejemplo, Jefferson Farfán, Claudio Pizarro, Paolo Guerrero y Andrés Mendoza no podrían haber sido todos titulares a la vez con un esquema convencional de dos puntas; sí, en cambio, con Guerrero como eje de área y los otros tres lanzando detrás de él, como llegó a ocurrir -matizando nombres más, nombres menos con otros actores como Solano y Palacios- durante el proceso Autuori. Se decía que esa debió ser la táctica en la era Del Solar, acaso con Vargas como lanzador izquierdo en vez del ya defenestrado Mendoza; la duda quedará por siempre.

El hecho es que ahora, a nueve años de la aventura táctica de Autuori en Alianza, varios clubes del Descentralizado han comenzado a imitarlo. El año pasado el caso más notorio fue el de Alianza Lima, donde Gustavo Costas, con Claudio Velázquez o Wilmer Aguirre como únicos puntas -y en rotación permanente debido al mal momento de sus delanteros en general-, ubicaba detrás de este a Henry Quinteros, Johnnier Montaño y Alexander Sánchez como lanzadores. Otro fue CNI: no tenía delanteros en el plantel y por eso, 'Chalaca' Gonzales optó por jugársela por 'Masato' Celis como único atacante y acumular detrás de él lo que sí tenía: talento. Carlos 'Kukín' Flores -a perfil cambiado- por derecha, Carlos Barrena por el medio y Ángel Guerrero por izquierda fueron sus intérpretes, y con ese sistema salvó la categoría.

Panorama 2010
Ahora, Alianza migró -con éxito- a la línea en el medio, acompasado por el buen momento en ataque de Aguirre y José Carlos Fernández, mientras CNI solo emplea el sistema cuando juega de visita, pues 'Chalaca' entiende que en el Max Augustín debe aprovechar la potencia conjunta de Paul Cominges y Andy Pando. Sin embargo, otros ocho clubes ya han probado, en las pocas fechas que lleva la temporada, el 4-2-3-1, cada cual con sus bemoles y algunos con mejores resultados.

Juan Aurich: Es el que mejor se ha identificado con el esquema. Reimond Manco, Ricardo Ciciliano y Pedro Ascoy lanzan, y Luis Tejada actúa como punta. Sin duda, ha sido harto comentado el buen desempeño de Manco y Ascoy, ambos con sendos problemas resueltos: el primero ve aprovechada con su ubicación su tendencia a recostarse a la banda, mientras que el segundo rehúye la responsabilidad de ser piloto principal de ataque, que al parecer le pesaba con frecuencia. No obstante, el notorio éxito del esquema radica en el hecho de contar con un punta como el panameño Tejada: dominador de los dos perfiles y siempre dispuesto a rematar. Un tipo que se las arregla muy bien solo, en otras palabras.

Sporting Cristal: Por ratos, el 'Chino' Rivera prueba el esquema, aunque a veces lo migra a un 4-cuadrado-1-1, con el colombiano Villarreal flotante detrás de Miguel Ximénez. Ocurre que el uruguayo, a diferencia de Tejada, no se las entiende tan bien solo si no tiene un alimentador permanente; Palacios intenta serlo, pero a veces debe cumplir otras funciones -recuperar cuando nadie más lo hace-. Les funciona bien el 4-2-3-1 a los celestes cuando está 'Danny' Sánchez, alguien que entiende bien el rol de lanzador lateral.

Sport Boys: 'Titín' Drago tiene tres hombres que piensan: Carlos Elías, Juan Carlos Mariño y Michael Guevara. ¿Cómo agruparlos? Teniendo que elegir un único punta entre Gerardo Gárate y Víctor Rossel. Sin embargo, la apuesta sobre todo ha sido hasta ahora cuando la 'Misilera' ha jugado fuera del Miguel Grau, con resultados distorsionados por las expulsiones.

Sport Huancayo: 'Rafo' Castillo se ha encontrado en el plantel con varios hombres con tendencia al desborde y al firuleteo: Johan Sotil o el colombiano Héctor Fabián Ramírez, por ejemplo. Írven Ávila puede servirles bien como complemento lanzador para dejar arriba a un reconocido goleador local como Miguel Mostto, y repetir ese sistema que probó en el último partido ante Inti Gas bien podría, por nombres, ayudar a mejorar la campaña del 'Matador'.

Inti Gas: Precisamente, los ayacuchanos se han sumado también a la moda para sus cotejos de visita, dado que el momento del colombiano Mina es mejor que el del resto de delanteros. Sin embargo, 'Chepe' Torres no tiene muchos nombres para la función lanzadora, y por eso en el último partido ante Vallejo tuvo que improvisar con José Mendoza por derecha -en principio, no- y Martín Vásquez por izquierda -puede ser, pero los años le juegan en contra-. Quizá el 'Drogba' Carrillo, con más ritmo, pueda servirle para afianzar el sistema por derecha.

León: Desesperado por la mala puntería de Perea y Calheira, Franco Navarro ha probado, también de visita, con darle cabida solo a uno de ellos y poner, al lado del argentino Rodas, a dos hombres que puedan consolidar el trío lanzador. Sin embargo, a Peña, Chávez o el último domingo a la 'La Virgen' Dionisio les ha costado entender del todo el rol, que más pasa por que habiliten que por que lleguen ellos mismos.

FBC Melgar: Carlos Manta, en medio de su insufrible verborragia, ha logrado la ubicación ideal para Edson Aubert: ya no tan pegado a la raya, sino flotando por delante del único punta (Meza Cuadra) para explotar su buen acomodo a los dos perfiles. Tomás Zambrano, sobre todo ante Alianza Lima, se ha mostrado como una interesante opción para sopesar el esquema por derecha, y lo de Nórbil Romero por izquierda ya es conocido en Arequipa. No es una máquina y hay dudas -sobre todo por Meza Cuadra, quien es un buen delantero pero de los que suelen requerir acompañante de perfil centrodelantero-, pero ya es un avance.

Total Chalaco: El último en sumarse al club, con el retroceso de Jesús Rey a la derecha, para compensar con Henry Colán al medio y el colombiano Lin Carlos Henry o David Soria por izquierda. Los nombres están: falta ver si Serrano o Ponte tendrán una temporada en el área que justifique que se los deje sin compañía.

Saldos y precisiones
Sin duda, cada una de las propuestas tácticas descritas aplica el 4-2-3-1 a su manera, y quizá sea temprano para evaluar sus resultados. Sí es, sin embargo, pertinente trazar algunos patrones comunes.

- En general, el sistema sirve para reconvertir jugadores: aprovechar mejor el perfil que conocen (para los que viven pegados a la raya) o ampliarles el horizonte de juego (para los que migran a ser lanzadores centrales y no tienen que preocuparse por un costado, sobre todo pues ya no les toca tapar la salida de los zagueros rivales cuando no se tiene la pelota).
- Es muy útil como opción para jugar de visita, sobre todo porque permite coparle la cancha al rival y no dejarlo maniobrar con libertad entre el primer cuarto de cancha y el medio, donde se generan varios ataques. Ocupa sobremanera a los carrileros rivales, además, por lo cual se emplea para neutralizar proyecciones.
- Es todo un tema aparte el rol de los dos volantes centrales que soportan el 3-1 ofensivo. En el Alianza del Centenario, Autuori disponía uno que quitaba (Ciurlizza) y otro que distribuía y se descolgaba (Bazalar). Esto es fundamental, porque con dos netos de atraque (a lo 'León' Rodríguez y 'Puma' Carranza, a buen entendedor) el equipo puede quedar inconexo. En Aurich, La Rosa marca y Espejo pasa; y por eso a Suárez le funciona.
- Finalmente, cabe considerar que el 4-2-3-1 que acá se está practicando es heredado del sistema brasileño, que lo ha desarrollado a partir del predominio del cuadrado en el medio y, por tanto, parte del retroceso de uno de los puntas (el que más "juega") para que los volantes ofensivos (los llamados trequartistas, en el argot brasileño) se abran un poco hacia los lados y le hagan un espacio. Como bien apuntaba hace unos meses Jonathan Wilson en un interesantísimo artículo en The Guardian, el 4-2-3-1 europeo, que también está de moda, deviene más bien del 4-línea-2, por lo cual todos los volantes, incluidos los que luego quedarán como lanzadores, están ya acostumbrados a hacer ida y vuelta, lo que tiene serias implicancias sobre cómo el 4-2-3-1 acaba funcionando al tapar la salida de los rivales.

En la última jornada de Champions League, cinco de los ocho equipos cuartofinalistas (Olympique Lyon, Girondins Bordeaux, Inter, CSKA Moscú y Barcelona) aplicaron, con ligeras variantes, el 4-2-3-1. No es, pues, esta una moda exclusiva del Descentralizado, ni Autuori descubrió la pólvora al aplicarlo por primera vez acá; pero sí es importante que el fútbol peruano esté a tono con el mundo en la utilización de un esquema que, seguramente, veremos como patrón repetido en unos meses en Sudáfrica.

Sur anodino

Publicado por: Magenta Sport On 10:49 0 comentarios
Por Roberto Castro

Mientras los equipos del norte dan la hora en el Descentralizado, Cienciano y Melgar comparten dolores de cabeza.

TREN AL NORTE.
Un problema estructural del desarrollo del país tiene que ver con el desequilibrio económico entre la costa norte y la sierra sur. En el fútbol, curiosamente, ese fenómeno no solo no había encontrado correlato, sino que en los últimos 20 años se había manifestado a la inversa: eran los grandes equipos del sur, con Melgar y Cienciano a la cabeza, los que aparecían como primeras fuerzas del interior, en detrimento de los del norte, cuyos referentes históricos -Grau, Aurich, Mannucci- deambulaban entre luchas por el descenso o sus ligas regionales en la Copa Perú. Hoy, en cambio, el crecimiento económico ha sido tal que ya no pasa desapercibido para el fútbol, y por ello, al haber dinero en el norte, es allí donde están los planteles más fuertes.

MUY JUVENAL Y NADA JUVENIL.
Del presidente de Cienciano en términos duros se ha dicho casi todo. Sucede que su gamonal modelo de gestión, en medio de esta modernización que incluye la llegada de capitales al fútbol, queda caduco, y de allí que hoy en Cienciano el fusible cambia-técnicos, que antes siempre le resultaba para hallar culpables y quedar inmune, ahora no le funcione más. Sí, puede que con Salas, Hidalgo e Ibarra el equipo mejore; pero ello solo significa buscar en el campo -a un mayor costo- los paliativos que en el banco ya no se hallan. Pero, ojo, Juvenal no es el principal problema, sino los que él llama "los ciencianos de corazón": todos quienes, en el entorno del Colegio de Ciencias, no buscan una solución fresca, de modificación estautaria, para que el modelo de gestión del 'Papá' cambie. El Cusco es, sin duda alguna, la ciudad más globalizada del Perú: ¿por qué su gente deja que su fútbol se siga manejando de manera tan arcaica en comparación con el resto de la ciudad?

CONTRAEFECTO DOMINÓ.
Una vez que puso fin a la oscura era Corrales, Melgar supuestamente debía caminar hacia ese proceso de despersonalización y modernización dirigencial que se reclama para Cienciano en el acápite anterior. Aníbal Calle, en general, ha respaldado a sus comandos técnicos; pero no ha logrado que esos comandos apuntalen procesos. A Techera, que había hecho un buen trabajo, no se lo terminó respaldando en su intríngulis con Zúñiga; llegó 'Puchito' Flores, supuestamente para ya no ser un bombero sino la cabeza de un proyecto, y acabó yéndose; ahora está Carlos Manta, supuestamente personificador de una personalidad guerrera. En cualquier caso: ¿qué continuidad o coherencia hay entre la propuesta de un tipo calladito como 'Puchito' y la de un vociferante como Manta? ¿Dónde quedó la idea de promover un plantel de base arequipeña, como ocurrió en el tiempo de Techera? A Melgar le falta un patrón, pero con minúscula: una idea sostenida en el tiempo.

ESOS RAROS PEINADOS.
Édgard Ospina es un técnico que no tiene mucho más que demostrar en el fútbol peruano: su ya larga trayectoria en el país permite conocer lo mucho de lo que es capaz y también las cosas de las que no lo es. Por ejemplo, nadie le va a negar que, aun con su controvertido estilo, es trabajador; se casa con un sistema y lo perfecciona, con una oncena relativamente estable. Pero a la vez se ha notado ya que le cuesta convivir con la presión del equipo grande: le pasó en su primer año con Alianza -nunca nadie sabrá cómo habría terminado en realidad el segundo-, en su primera etapa en Cienciano y con Universitario. Y no precisamente con la presión externa, sino con la que surge de los conflictos de la interna. Le queda mucho mejor el papel de constructor de edificios con poco material, como el de Inti Gas, que el de arquitecto con planos prefabricados, como el que le exige el cuadro imperial. Ojo, no se dice que no pueda con Cienciano: solo que le cuesta más.

EL DESFASE DE MANTA.
El léxico florido y duro del técnico de Melgar puede caerles muy mal a muchos y simpático a algunos otros. El tema es que suma más, digamos, al folclor del fútbol nuestro y al morbo de buscar picarle la declaración incendiaria que a la mejora del sistema. Y eso no es lo que habría de esperar de un técnico que viene de fuera. Es cierto que muchas, muchísimas de las preguntas del periodismo peruano en rondas de prensa pospartido son mediocres; pero entrar al runrún de repetir eso como contrapregunta termina siéndolo también, o al menos se convierte en un insulso juego de niños cuando se repite semana a semana. Un tipo que tiene claro su proyecto, su idea, tiene cosas más interesantes que decir -con todo respeto- que hablar cuándo viene o no su señora de viaje. Hay que repetirlo: darse tiempo en responder una pregunta mediocre y alimentar el morbo es agregar más mediocridad. Acá lo que importa, y de lo que nadie está hablando, es a qué juega este Melgar que no es capaz de ganar; qué tiene para ofrecer más allá de las milagrosas apariciones de Rivero; por dónde pasa la propuesta táctica más allá de esperar una inspiración de Ardiles; qué tipo de complemento hacen en la zaga Pereyra con Alemán, dos backs con tendencia a subir y dejar huecos enormes atrás si están juntos. ¿Alguna respuesta que no sea mediocre?

EL BENDITO ENTORNO.
Ahora bien, hay que decir respecto de Ospina y Manta que requieren un mejor entorno para trabajar. No puede ser que el último viernes -ojo, el viernes, antes del último fin de semana-, cuando DeChalaca.com estuvo haciendo un artículo sobre el futuro de los equipos de Segunda División y preguntó sobre el futuro de un director técnico peruano actualmente desempleado, haya recibido como respuesta de excelente fuente que ese técnico "no firma aún con Bolognesi porque ha recibido propuestas de Cienciano y Melgar por si se caen sus entrenadores". ¿Quién puede trabajar tranquilo así? ¿Por qué se les entrega el equipo a técnicos si se va a pensar en sustitirlos a los cuatro partidos? Son rojos y rojinegros -que, curiosamente, se ven las caras la próxima jornada en un clásico decisivo- los que tienen que comenzar a comportarse como clubes grandes para hallar el norte que les impida seguir achicando el sur.

Alianza encontró la línea

Publicado por: Magenta Sport On 20:41 0 comentarios
Por Roberto Castro

EL MÉRITO DEL TÉCNICO. Gustavo Costas es un tipo hecho para Alianza, donde los técnicos argentinos a lo largo de la historia (Bártoli, Dellacha, Insúa) dejaron más dolores de cabeza que buenos recuerdos. Visiblemente, tiene mucho que ver su formación en Racing, un equipo acostumbrado al sufrimiento, sino de la historia íntima. Llegó en 2003 a un equipo en crisis típica de grande: una enorme inversión para tener el mejor plantel del medio, pero que no se traducía en resultados. La soliviantó saliendo bicampeón. Ahora, en 2009, regresó a un equipo en crisis típica de chico: salvado del descenso por un cabezazo ajeno -cortesía del 'Drogba' Carrillo-. Lo sacó subcampeón en el primer año y luego viene cumpliendo una actuación apoteósica en Copa Libertadores. ¿Alguien podría decir que no está haciendo historia con la blanquiazul?

EL DOBLE MÉRITO DEL TÉCNICO. En su primera etapa en Matute, Costas enfrentó el mismo problema principal que ahora: llegar a depender de un solo jugador. En la época del bicampeonato le pasó con Jefferson Farfán, quien se fue a Holanda y dejó un vacío insustituible en el ataque. Tras un letargo, se las arregló como pudo: fichó a dos ecuatorianos en los que había poca fe (Saritama y Baldeón), un argentino algo desconocido (Sarria) y a un delantero veterano y resistido (Maestri). Con ellos reconstruyó un esquema para volverlo más trabajador que dependiente, priorizando el funcionamiento colectivo antes que el individual. Resultado: salió campeón otra vez. Ahora le ocurría con Johnnier Montaño, que no se fue de Matute pero, acaso en mayor medida que Farfán, lo hizo esclavo de su pie izquierdo. Limpiarlo habría sido una locura; cambiar el sistema sí era válido. Y así volvió a Montaño funcional para el equipo -lo mete cuando lo necesita- y dejó de volver al equipo funcional a Montaño.

LA LÍNEA DEL TÉCNICO. Costas comenzó a probar su apuesta actual en la final en Matute, cuando le cayeron muchos palos por retroceder a Gonzales Vigil a la volante. En realidad, eso no funcionó como resultado inmediato, pero le sirvió para establecer el nuevo esquema con el que quería operar: una línea a la inglesa, recta, en la cual todos lanzan y todos recuperan. Que puede subir y bajar según las circunstancias del juego y que otorga una imagen fresca, moderna. Adiós enganche, adiós volantes de marca; tácticamente, este Alianza es todista en mitad de campo

LOS INTÉRPRETES DEL TÉCNICO. Alianza ha encontrado, pues, el equipo a partir de ese mediocampo eficiente. A la derecha va Tragodara, de quien se dijo no funcionaría en Matute por su origen crema y -oh atrevimiento- partir en el mismo puesto que un intocable como Jayo; primera solución, no hacerlo jugar donde el 'Pulpo' iría, y más bien recostarlo bastante a la derecha, para aprovechar todo el ida y vuelta que ya había insinuado en Inti Gas. Al centro, primero, el paraguayo González; y luego, este Quinteros chambeador, forzado al ida y vuelta y, así, combatiente de su siempre reclamada apatía en circunstancias calientes. A la izquierda, Sánchez, no restringido al firuleteo como en Total Chalaco, sino obligado a retroceder y pelear: el miércoles Suárez le puso en esa zona a Espejo, téoricamente para contenerlo, y lo que 'Lito' hizo -ordenado por Costas- fue retroceder hasta el primer cuarto de cancha para arrancar desde allí y descubrir un poco a Aurich por el flanco.

LOS PENDIENTES DEL TÉCNICO. Dos muy claros. El más urgente: resolver los vacíos de la zona defensiva, donde Sosa y Solís no distinguen claramente cuál sale (a lo 'Pepe' Soto) y cuál revienta (a lo Frank Ruiz). Tejada les ganó el vivo cuando quiso y si Aurich hubiera sido más ambicioso tácticamente, le habría hecho más daño. El otro, más a mediano plazo, es resolver cómo hará para que Jayo, cuando regrese, se adapte a la línea -ya que sería inconcebible que se busque adaptar la línea a Jayo-. ¿Quinteros volverá a ser volante lateral? ¿La línea será de cinco en algunos partidos? ¿Será el primer recambio?