


Es como que el fútbol vea regresar a Zidane. O el básquet vuelva a vivir un retorno como el de Jordan. La vuelta de Schumacher impacta porque reactiva el caso del ex campeón, todavía en buena forma, que elige regresar al deporte que lo catapultó al estado de semidiós. (Continuar leyendo>>)

George Forsyth. Como en el Apertura 2006, tuvo una actuación impecable en el Cusco. Le paró un penal al argentino Cavallo todavía con el marcador sin goles y sacó cuatro pelotas de gol, la más difícil un frentazo contra el piso de Sergio Junior que parecía imposible. Después de rato, Forsyth salvó un partido de Alianza y volvió a ser un arquero confiable. (Continuar leyendo>>)


Es complicado celebrar la victoria de un piloto cuando fue otro el que hizo los méritos. Jorge Arriola, que de autos ha visto mucho, siempre dice “estas son carreras de carros, no de pilotos” y tiene razón dado que basta una falla en el vehículo para que todo el esfuerzo de una tarde se vuelva una anécdota. En Huancayo, Fuchs se quedó a 3 kms de celebrar. Perdió cuando todos los daban por ganador y sintió el sudor frío de la frustración en lugar del champán celebrativo. Pero mientras Nico sufrió, Orlandini logró redondear el premio a la constancia. (Continuar leyendo>>)

En el fútbol, la estética tiene un lugar privilegiado en la memoria, mas no en los libros de historia. Entonces, lo que perdura y se eterniza en el tiempo son los logros, y los logros se consiguen con números. Hoy en día, los cremas son primeros (los números lo dicen), y por ende, son los mejores de nuestro pujante torneo. (Continuar leyendo>>)


Marco Flores. El arquero de la San Martín ratificó que siempre está listo. Ha tapado poco, pero siempre responde bien. El “Chino” Rivera puede dormir tranquilo a pesar de la suspensión de Butrón. “Papel” es un arquero fiable, técnicamente dotado y que ante Alianza sacó cuatro pelotas de gol. Las más difíciles: un tiro cruzado de Fernández y un bombazo de Quinteros que supo desactivar. (Continuar leyendo>>)


Fue un partido intenso, atrevido, trabado. Hubo más disputa que juego. Se corrió mucho y se pensó menos. Las buenas ideas morían cerca de las áreas. Las defensas controlaron los intentos ofensivos. Los organizadores, los llamados a ser protagonistas de la película, repetían sus libretos y fueron frenados sin artimañas. Lo empató Cristal, en un minuto imprevisto, cuando la derrota parecía inevitable. (Continuar leyendo>>)

